Carta de amor
Ayer desperté soñándote, como en aquellos tiempos que tu amor iluminaba al mío. Tu olor, tu risa, invadieron mi mente y mi cuerpo, tanto que hasta llegue a sentir que tu presencia me acompañó todo el día.
No tuve fuerzas para hablarte, para escuchar tu voz siquiera un instante, fui cobarde, sí un cobarde con nombre de valiente. No puede hablarte para saber por qué venias a mis sueños y a mi vida después de tantos años, tantas lágrimas y tanta lejanía.
Hoy volví a soñarte pero estabas diferente, tu risa no me toca, tu olor no me contagia, tu tristeza me invade y he despertado con lágrimas que bañan mi rostro… he cargado tu tristeza todo el día pero hoy tampoco me he atrevido a llamarte….es que ha pasado tanto tiempo.
Quería que contarte que ya de noche sonó el teléfono y al responder… me dicen que has muerto que agonizante pediste me llamaran y todos tan cobardes como yo no lo hicieron. Por eso donde quiera que estés suplico leas esta carta que escribo con amor, con humildad y con súplica para decirte que lamento no haber estado a tu lado, que perdones mi cobardía, que perdones el no entender tu llamado.
Necesito que sepas que aunque te has ido para toda la vida, toda la vida me acordaré de ti.
Con amor,
T.