--------------------------------------------------------------------------------

Bienvenidos!!!

no hay edad para dejar fluir la imaginación....pide un cuento yo lo haré para tí

jueves, 27 de octubre de 2011

El Espanto del monte

Ese día fue hermoso... Hacía mucho tiempo que las chicas no iban a la finca del abuelo y organizaron todo para ir ese verano a divertirse; el sol, la playa, los árboles y el río les dieron la bienvenida a esas mujeres que amaban desde niñas. Organizaron sus días y su aventura con mucho esmero, primero irían a ver a los terneros pues su tío Héctor les dijo q habían nacido unos mellos hermosos y fuertes hijos de Elena la vaca consentida de la familia; llevaron el pasto y le dieron un merecido baño a la vaca amada.


El segundo día decidieron ir con unos primos al río que estaba justo al frente de la casa, y prepararon la comida en un fogón de piedra, pasaron el día entero en el río disfrutando del arroz de guandú, la gallina guisada y peleando por el concho recordando los años mozos. Al final del día regresaron a la casa agotadas poniéndose alcohol en las piernas para quitarse las coloradillas y buscándose garrapatas, porque en el monte cualquier cosa se te pega! Se quitaron como mil coloradillas y 500 garrapatas, quedando dormidas completamente agotadas...

En la madrugada las despertó un ruido realmente de horror, se acurrucaron en la misma cama en la habitación del abuelo, ninguna se atrevía a opinar sobre lo que podría ser y menos a subir las escaleras a ver qué ocurría, así pasaron las horas escuchando sus nombres y a ese algo golpeando y rasgando el techo, la brisa golpeaba las ventanas de madera que crujían de tal manera que parecía se iban a romper, impotentes ante lo desconocido solo podían rezar y esperar que fuera suficiente para mantenerlas vivas hasta el alba.

Al fin un último golpe anuncio la despedida de ese visitante misterioso, la alborada lo ahuyentó y ellas escucharon por vez final el bramido de los terneros, el ladrar de los perros y las gallinas que cacaraqueaban sin cesar, pues los animales habían estado inquietos toda la madrugada, luego silencio mucho silencio. Salió el sol, el susto fue tal que al oír que tocaban la puerta muertas del miedo no abrieron hasta que escucharon la voz de su tío Héctor que preguntaba si estaban bien y por qué no se habían parado para ir a la playa!. Ellas no dijeron nada de lo ocurrido, porque en el monte siempre hay cuentos de esas cosas raras y lo que menos querían era que el tío se riera y les dijera que eran unas flojas niñas de ciudad! Salieron rumbo a la playa en silencio algo cabizbajas, el día pasó muy rápido para el gusto de ambas. Al llegar a la casa el tío se despidió de Fati y Bosi - descansen niñas! Que mañana regresamos temprano al pueblo!...

Cuando lograron entender que quedarían solas una noche más en la casa, no soportaron, llamaron a su tío pidiéndole no irse y empezaron a contarle lo ocurrido la noche anterior... -Y es que no sabemos qué era tío, te juro que fue horrible...hasta la vela que dejamos encendida toda la noche se apagó por la fuerte brisa...quedamos a oscuras!! Dijo Fati, el tío con voz fuerte le dijo -Oye muchacha no se prenden velas en la noche que eso es malo en el monte, ustedes no ven nada de aquí hacia el cerro pero de allá pa' acá si las ve el espanto!! Que niñas tan tontas!. Me quedare esta noche a cuidarlas... A dormir pues! Y nada de velas!!. Esa madrugada comenzaron otra vez los ruidos, los animales empezaron a chillar igual que la noche anterior, la brisa no daba tregua a las ventanas y otra vez llego ese visitante que golpeaba y rasgaba el techo sin parar, llamando a las muchachas por su nombre…

Don Héctor bajo al cuarto de ellas, las encontró temblando y llorando - ¡cojan mi sombrero! Pónganlo al lado de la cama boca arriba y las pijamas quítenselas y se las ponen al revés! Yo voy pa’fuera!. Obedeciendo en silencio lo vieron salir machete en mano... se escucharon gritos y un lamento aterrador, esperaron abrazadas pidiendo al cielo que su tío volviera, la puerta se abrió con un fuerte golpe, no se atrevían a mirar quién o qué había entrado solo veían en el piso una sombra, lo que les daba terror; Completamente ensangrentado entró don Héctor a la casa y les dijo: –ya no nos van a molestar más, me encargué de ese maldito animal-

Mochila al hombro iban rumbo al pueblo, pararon a despedirse de ña Juana y ño Pipo quienes cuidaban la finca cuando nadie iba, el llanto y los lamentos hicieron que entraran rápidamente a la casa donde encontraron a ño Pipo en una silla rodeado de familiares y amigos, llorando la muerte de ña Juana… -Es que no sabemos qué pasó, decía el pobre viejo a los recién llegados- ella salió en la madrugada como usualmente lo hacía porque decía que no podía dormir y hoy la encontramos en el camino toda cortada por machete, ¿quién podría ser tan malo de hacerle eso a mi pobre vieja?-

Don Héctor miró a sus sobrinas fijamente, quienes entendieron de inmediato lo ocurrido, si no hubieran prendido esa vela ña Juana aún estaría viva…

No hay comentarios.:

Publicar un comentario

Si quieres comentar o aportar algo... Bienvenido sea